Isidro Medina, artesano

La medición del crecimiento económico con el tiempo es una manera valiosa de comprender la vida de nuestros clientes, y también un indicador clave de su éxito. La idea es empezar poco a poco y crecer de forma continua con el apoyo de asesoramiento financiero y préstamos pequeños. Isidro Medina, artesano peruano y cliente de Credinka, un socio de Accion, ha recorrido este trayecto notablemente bien.

Su negocio y su casa están en la cima de una colina empinada que desciende a la ciudad de Puno. Desde el porche de su casa se ve una ciudad prolijamente ordenada. Todo parece estar al alcance de la mano. Y así es como Isidro ve a su negocio: ninguna meta parece descabellada ni difícil de alcanzar. Acomete cada desafío nuevo con la confianza que tienen sólo los que se esfuerzan por alcanzar sus objetivos con una determinación inquebrantable.

Comenzó a hacer artesanías a los nueve años trabajando para una familia que le enseñó a hilar, tejer y bordar. Permaneció con ellos durante 14 años. En su tiempo libre tomaba clases de tejido en Cusco. Cuando se sintió listo para trabajar por su cuenta, se mudó a Puno, donde vio que había más oportunidades para iniciar su negocio.

Hoy, 36 años más tarde, Isidro es dueño de un pequeño imperio. Tiene una tienda en Cusco y dos en Puno, y exhibe en todas las ferias más importantes del país. Ha ganado incluso varios premios nacionales por la calidad de su trabajo. Además de crear sus propias artesanías, les compra a otros artesanos de diferentes regiones y tiene una gran colección de artefactos incas.

Isidro trabaja todos los días y cuando recibe pedidos grandes, se despierta a las cuatro de la mañana y trabaja hasta las once de la noche. Opera su negocio con la ayuda de su esposa y varios hijos, y tiene dos empleados a tiempo completo de la comunidad local. Esta es una de las características más fascinantes y duraderas de las microfinanzas: el éxito de un cliente toca la vida de muchos en la comunidad. Ya sea porque crea oportunidades de empleo muy necesarias o una conveniente red de ventas al por mayor que facilita la llegada al mercado de los productos de los artesanos locales, la influencia de la labor de Isidro en la comunidad local se extiende mucho más allá de su propio hogar.

A los 59 años, Isidro tiene planes ambiciosos para el futuro: construir un hotel junto a su casa, abrir un negocio para vender su colección de antigüedades incas, y crear un espacio para mostrarles a los turistas cómo fabrica sus artesanías. Aunque ya es un empresario exitoso, para lanzar estos proyectos necesitará acceso a capital.

Y ahí es donde entra en juego nuestro socio, Credinka, que le ofrece asesoramiento comercial y acceso asequible a capital por todo el tiempo que sea necesario. Este es el tipo de apoyos individual que habilita a empresarios de todo el mundo, como Isidro, a forjar un futuro financiero estable.